“¿Durante cuánto tiempo podremos permitir que ellos sigan haciendo lo que hacen a la gente en Estados Unidos, a la gente por todo el mundo?” Bob Avakian

El texto a continuación es la transcripción de la publicación “Número Tres” de Bob Avakian en sus redes sociales oficiales. La traducción al español es de revcom.us.
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Les habla Bob Avakian (BA) de nuevo para seguir adentrándose en por qué necesitamos una revolución.

Además de todos los horrores que ocurren continuamente en Estados Unidos, este es un mundo en que, sobre todo en los países más pobres, más de 150 millones de niños sufren una explotación brutal —obligados a trabajar horas largas y duras en condiciones parecidas a la esclavitud— en minas, maquiladoras y granjas, para crear la riqueza que va a parar a corporaciones y otros capitalistas de gran escala en Estados Unidos y otros países ricos.

Un mundo en que durante generaciones, millones de niños han muerto cada año de hambre y enfermedades que podrían prevenirse — algo que es completamente innecesario y no sucedería si no fuera por la forma en que el sistema del capitalismo imperialismo, y Estados Unidos sobre todo, domina el mundo, y obliga a tantas personas a vivir y morir en condiciones horrorosas.

Y se tiene la violencia injusta y masiva perpetrada por el imperialismo estadounidense por todo el mundo.

Nada más desde la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas armadas y los “organismos de inteligencia” de Estados Unidos han llevado a cabo invasiones y bombardeos masivos, golpes de estado, asesinatos y otros actos de violencia depravada — con la matanza de millones de civiles en Corea, Vietnam, Indonesia, Irak, Afganistán y muchos otros países, en que la extensa destrucción obliga a millones más a abandonar sus hogares y sus países de origen.

Esto se suma al bombardeo atómico por parte de Estados Unidos a dos ciudades japonesas al fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945, que incineró instantáneamente a cientos de miles de civiles japoneses y sometió a muchos otros a una muerte lenta y agonizante por los efectos de la radiación.

Todo ello para que Estados Unidos pudiera ser el “Número Uno” — el opresor imperialista número uno, el número uno en saquear y destruir gente y el medio ambiente.

Estados Unidos es un país en el que una mujer es agredida-golpeada cada 9 segundos.

Es un país en que cada año grandes cantidades de mujeres son objeto de violaciones y agresiones sexuales; un país donde se ha arrebatado a las mujeres el derecho al aborto, se ha impuesto un control supremacista masculino sobre sus cuerpos y su ser mismo, en un sentido muy concreto una forma de esclavización femenina.

Este es un país en que las personas LGBT son objeto de discriminación, persecución, intimidación, vilipendio y abusos, brutalización y asesinato directo.

Este es un sistema —el sistema del capitalismo imperialismo— en que más de 40 millones de mujeres están esclavizadas en el tráfico sexual internacional y en la llamada “industria del sexo”; en que, sobre todo en los países más pobres dominados por potencias imperialistas, cientos de millones de mujeres sufren una explotación cruel como parte clave de las “cadenas de suministro” de la economía mundial y del sistema imperialista capitalista general, en que Estados Unidos ha sido durante décadas la potencia dominante.

Y ahora mismo, ante todo el mundo —con el apoyo de la clase dominante entera de Estados Unidos, y de importantes políticos suyos tanto en el partido Demócrata como en el Republicano—, Estados Unidos da apoyo total y facilita el genocidio que Israel lleva a cabo contra el pueblo palestino, con el asesinato de decenas de miles de palestinos, en su gran mayoría niños, mujeres y otras personas que no forman parte de ninguna fuerza armada que se opone a Israel, pero que son víctimas completamente vulnerables a la masacre israelí masiva en curso.

Todo lo que los gobernantes de Estados Unidos han hecho, y hacen ahora mismo, lo hacen en nombre de su llamada “gran democracia estadounidense”.

Pero hemos visto lo que es en realidad esta “gran democracia estadounidense”.

Una vez que lo ves, ¿cómo puedes permitirte creer que algo bueno puede surgir de aceptar todo eso? ¿Y por qué una persona decente quisiera ser parte de eso?

A aquellos que dicen que no necesitamos una revolución, permítanme decirles lo siguiente: ¿durante cuánto tiempo podremos permitir que ellos sigan haciendo lo que hacen a la gente en Estados Unidos, a la gente por todo el mundo?

¿Por cuánto tiempo?

¿Por qué deberíamos soportar eso, cuando podría haber un mundo completamente distinto, mucho mejor?

Por eso llamo a todos aquellos que se preocupen por la justicia; a todos aquellos que no teman reconocer la repugnante verdad sobre Estados Unidos y este sistema; a todos aquellos que ya no pueden aguantar este mundo tal como está; a todos aquellos que con razón odien el hecho de que tantas personas en Estados Unidos, y por todo el mundo, reciban un trato como menos que humanas; a todos aquellos que se angustien seriamente sobre lo que nos depara el futuro, o si siquiera tendremos algún futuro en absoluto; a todos aquellos que alguna vez hayan pensado, esperado o soñado con un mundo mejor — y sí, a todos aquellos que digan: “Sólo tengo que pensar en mí mismo y ocuparme de mí mismo, pues de todos modos no hay nada que yo pueda hacer al respecto”:

Les llamo a todos ustedes a salir del fango, a elevar su vista hacia la posibilidad de un mundo mucho mejor y a unirse a esta revolución para hacerla realidad.

Volveré pronto — para adentrarme aún más en la revolución que necesitamos.

@BobAvakianOfficial