Algunos puntos sobre las elecciones presidenciales y la actual polarización

Grupo Comunista Revolucionario, Colombia | junio de 2026 | comrev.co | @comrevco

Luego de la primera vuelta de las elecciones presidenciales se definió los dos candidatos que pasan a la ronda definitiva el próximo 21 de junio: el fascista Abelardo de la Espriella (ADLE) y el continuista Iván Cepeda. La marea de análisis y opiniones que inundan el ambiente político en Colombia hace necesario que se planteen algunos puntos que permitan orientarse en ese contaminado ambiente:

  1. Como muchos comentaristas políticos han destacado, estas elecciones se dan en medio de una aguda polarización política, que ha llegado al punto de tomar un carácter identitario, donde el principal dinamizador ha sido emocional, apelando principalmente al miedo, y al deseo de “venganza”. El desprecio a la verdad y el “sacar a la gente a votar emberracada” del plebiscisto de 2016 se ha exacerbado y ha llegado a niveles insospechados.
  2. De La Espriella representa un programa fascista, que trata como enemigos a quien se le oponga y promete “destriparlos”, que aboga por una abierta represión, un militarismo y punitivismo extremo y está por pisotear el Estado de derecho y cualquier debido proceso. Promueve abiertamente el sometimiento a la dominación imperialista estadounidense, la abierta misoginia y la defensa del patriarcado y valores tradicionales, el chovinismo nacionalista y la movilización de los sectores religiosos más fundamentalistas.
  3. Que más de diez millones de personas hayan votado por De La Espriella en primera vuelta muestra el descontento en un amplio sector con el gobierno petrista, pero también la legitimación del fascismo no solo entre un significativo sector de las clases dominantes, sino también en un importante sector del pueblo, especialmente entre la clase media urbana (incluyendo muchos jóvenes), que ha crecido vertiginosamente desde comienzos de los 60.
  4. Emulando al fascista Trump, ADLE ha usado su imagen de “millonario triunfador” para capitalizar el auge de la cultura basura aspiracional de culto a “hacerse rico” y se presenta como un supuesto outsider, “independiente frente a la política tradicional” o incluso “antiestablecimiento” pero esta caracterización parte de la errónea idea de que hay una “clase política”, independiente de las clases dominantes de este sistema. De hecho, hoy un sector significativo de las clases dominantes, de los partidos políticos tradicionales y gamonales políticos, del empresariado, los medios de comunicación y el régimen fascista de Trump parecen tener una relativa unidad en respaldar tal programa político.
  5. El fortalecimiento del programa fascista que representa De la Espriella hace parte de la tendencia a la derechización en el mundo y concretamente está conectada a la influencia del ascenso del fascismo en Estados Unidos que tiene su foco geopolítico principal en América Latina, y busca consolidar un bloque fascista leal en lo que considera su “área de influencia” (o “patio trasero”).
  6. Con el golpe de Estado y la imposición de una administración neocolonial en Venezuela, y la presión directa en Argentina, Honduras, Chile, Brasil y ahora Colombia, Estados Unidos busca establecer fichas que considera mas leales a los intereses imperialistas yanquis. Petro intentó convencer a Trump de ser un sirviente leal, pero Trump dejó claro su respaldo al candidato fascista De la Espriella.
  7. El programa de ADLE reencaucha el “modelo Milei” en lo económico y político, y refleja el auge del referente “teórico” de Milei y la derecha más rancia en Colombia y buena parte de América latina, Agustín Laje y de la “Internacional” de la derecha (con mucho peso de Iberoamérica) y el trabajo que han hecho desde hace años. (Y sus resultados en preparar el terreno, o definir el clima político, incluso en estas elecciones aquí, y en la región)
  8. El descontento y furia de un sector del pueblo y los deseos de cambios políticos del “estallido social” de 2021 fueron canalizados en el programa político del petrismo, que con el lema de ser el “gobierno del cambio”, promovió ciertas reformas sociales mientras mantenía en pie el núcleo del mismo sistema capitalista y trataba de convencer a un sector de las clases dominantes de que su forma de gobierno era la mejor opción para evitar la explosión del descontento popular.
  9. En estas elecciones, el petrismo, representado por Iván Cepeda, confiaba en que sus subsidios y reformas sociales (y la repartija de puestos y contratos entre la clientela de la “izquierda”) habían generado una base social de millones de votantes, especialmente entre los sectores más populares, y que con esto ganaría holgado. Y si bien en términos absolutos su votación fue mayor a la que obtuvo Petro en primera vuelta hace cuatro años, no fue suficiente para superar la votación de la principal ficha de la derecha.
  10. En una sociedad dividida en clases como la actual, no existe tal cosa como una “democracia para todos”. Independientemente del tipo de régimen que domine, este sistema se basa en la dictadura de la clase capitalista sobre elpueblo. En estas elecciones no está en juego tal dictadura de la clase capitalista, y ambos candidatos representan y defienden en última instancia al mismo sistema capitalista.
  11. Que ambos candidatos sean parte del mismo sistema no quiere decir que el fascismo, el ejercicio abierto de la dictadura burguesa, sea exactamente igual a las formas de gobierno que encubren tal dictadura bajo el manto de una democracia burguesa. Sí hay diferencias entre un gobierno de corte fascista con uno no fascista, y De La Espriella, sí representa un régimen fascista como denuncian sus opositores electorales. Pero ambos, aunque NO son lo mismo, tienen en común que representan al mismo sistema. ¡Se trata del modo de producción!
  12. Ya sea a nombre de la doctrina del “mal menor” o a nombre de la “línea de masas” algunas fuerzas que se dicen revolucionarias llaman a apoyar al candidato no-fascista por ser “el sentir de las masas” (y dizque lo que corresponde a los revolucionarios es ser bestias de carga de estas, ¡ah bestias!). No se trata de no tener en cuenta lo que opina le gente, pero “tener en cuenta” no es lo mismo que seguirlo a pie juntillas. Sí, se trata de cambiar la realidad objetiva. Y lo que sienten o piensan las masas hace parte de esa realidad objetiva, ¡pero no la define!
  13. Muchos en la “izquierda” tienen la ilusión de que asestar una derrota electoral en segunda vuelta a De La Espriella “derrotará el fascismo”. Pero, el que gane Cepeda no hará desaparecer como por arte de magia a todo un sector de las clases dominantes que han optado por el fascismo, ni desaparecerá su base social de millones de personas.
  14. Aunque no se puede predecir con exactitud cómo se desenvolverá la situación, estas elecciones no disiparán las tensiones ni detendrán la derechización y fascistización. Se necesita una decidida lucha política que no esté limitada por los confines de este sistema (que es el causante del auge del fascismo y la derechización) sino que arranque de raíz toda opresión y explotación.
  15. El candidato de la izquierda, en su afán de no “épater le bourgeois” ha hecho una campaña contra el socialismo y el comunismo que compite con la de sus supuestos némesis de la derecha, uniéndose al coro de quienes repiten como loros que no hay alternativa a este mundo de guerras, genocidio, catástrofe climática y fascismo creciente y de que las revoluciones rusa y china del siglo 20 fueron “proyectos utópicos” inviables que se convirtieron en “pesadillas totalitarias”. Quien habla es el sistema capitalista-imperialista, inculcando que este es el mejor de los mundos posibles. Pero esto no se sostiene ante los hechos.
  16. Como dice (acertadamente) Bob Avakian: Una vez que se cierre la posibilidad de una alternativa realmente radical y verdaderamente emancipadora —un sistema y forma de vivir fundamentalmente diferentes, como lo que representa la revolución comunista—, en realidad y en la mente de las personas, continuarán los horrores de todo tipo, y tarde o temprano esas personas cuya mente haya resultado cerrada a esta alternativa se volverán cómplices, o al menos se adaptarán, a esos horrores, en un sentido u otro.
  17. La oleada de reformas “neoliberales” a partir de los noventa en América Latina impulsó una mayor penetración del capital imperialista, no solo norteamericano, que carcomió la agricultura local, aceleró la migración del campo a las ciudades, privatizó productos básicos y creó mas pobreza y un peor nivel de vida en toda la región. Esto impulsó una oleada de oposición que incluyó el ascenso hace dos décadas de la llamada “Ola rosa”, gobiernos “antineoliberales” que eran enemigos del capitalismo “salvaje” pero amigos de un capitalismo más “humano” al que apodaron “socialismo del siglo XXI”, imbuido de los ideales de la revolución burguesa de hace más de 200 años.
  18. Los gobiernos progresistas de la “Ola rosa” pretendieron impulsar programas de bienestar social y de subsidios, sin romper con la relación de dependencia al imperialismo ni muchas de las relaciones atrasadas existentes. En esa época había una buena racha para las materias primas y estos países pudieron hasta cierto grado repartir una parte de las ganancias en los sectores populares (en programas como las misiones de Chávez en Venezuela, Bolsa Familia en Brasil), pero más temprano que tarde chocaron con las limitaciones del funcionamiento anárquico del imperialismo, con el que no rompieron.
  19. Los llamados progresistas puede que tengan buenas intenciones, pero “de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno”. Así haya cambios paliativos en algunos aspectos, mientras siga en pie este sistema, no se acabará la dominación patriarcal, no se detendrá la destrucción ambiental, ni podrá solucionarse de manera definitiva y de raíz el empobrecimiento, el desempleo ni el hambre creciente que estos causan, ni la dolorosa degradación moral e intelectual a la que este sistema condena a muchas personas especialmente los jóvenes del pueblo. Tampoco cesará la guerra contra el pueblo, la criminalización de los jóvenes, ni la discriminación y la opresión de los pueblos indígenas y negros y el racismo y la xenofobia. Continuará el sofocamiento y la persecución al disentimiento y el pensamiento crítico y científico, y la promoción de todo tipo de superstición y seremos testigos vez tras vez de la profundización de la dominación imperialista y la dependencia alimentaria de los países bajo el yugo del imperialismo, como Colombia.

¡Todo el sistema está podrido y es ilegítimo!
¡Necesitamos y Exigimos una forma completamente nueva de vivir, un sistema fundamentalmente diferente!