Del colectivo “Yeni Komünizm“:

Lo que necesitamos con urgencia hoy y lo que están haciendo los gobernantes de este país

Publicamos la traducción al español del siguiente artículo publicado originalmente en turco en el sitio web YeniKomunizm.com. La traducción al español es responsabilidad de comrev.co

Personas caminan en medio de los escombros de los edificios colapsados en la ciudad de Kahramanmaras, sureste de Turquía.

Yeni Komünizm| 8 de febrero de 2023

Dos grandes terremotos, uno tras otro, han afectado a cientos de miles de personas, no solo en este país, sino también en Siria. Miles de edificios han quedado destruidos en Turquía/Kurdistán del Norte y muchas personas yacen bajo los escombros sin siquiera haber recibido ayuda, mientras el número de muertos lamentablemente superó los 8 mil y en Siria los 2.500. Las cifras están creciendo rápidamente a medida que avanza el trabajo de desescombrado. Las sanciones de las potencias imperialistas contra Siria agravan aún más el desastre actual. Este terremoto es uno de los más grandes experimentados no solo en esta región sino también en el mundo.

Como dijimos en nuestra declaración anterior, un terremoto es un desastre natural, pero el cómo los posibles desastres afectan a la humanidad y otros seres vivos que viven en él está completamente relacionado con el modo de organización de la sociedad, con el sistema en el que vivimos. En un sistema sin capitalismo, se pueden perder vidas tras los desastres debido a muchos factores. Sin embargo, la organización del sistema capitalista hace lo opuesto a tratar las relaciones sociales en la más necesaria armonía posible con el ser humano, la naturaleza y demás seres vivos. Impone una estructura política sobre la base de las relaciones de producción capitalistas —producción socializada sobre la base de la apropiación privada— y una organización social dominada por esta estructura política. ¡La forma en que está organizado este sistema es la fuente de los grandes e innecesarios sufrimientos de la humanidad!

Ahora bien, el hecho de que algunas personas aprovechen este desastre para aumentar los precios de los productos básicos —que suelen ser los alimentos y otros bienes de primera necesidad—, no son ideas “individuales” que se les surgió por sí solos, porque lo que se martillea constantemente en este sistema es la manera de ver en toda crisis una “oportunidad para sí mismo”. Sí, los “mezquinos” cálculos a partir del sufrimiento de cientos de miles de personas son inherentes al funcionamiento de este sistema, ¡no el resultado de que algunas personas pierdan su “humanidad”! Por supuesto, no todo el mundo adopta el mismo enfoque, pero lo que debe entenderse es que hay una dinámica muy poderosa en este sistema por la que la gente tiene que pasar sin piedad por encima de los demás para llegar a la cima.

Hay que dejar claro que, si bien lo que estamos experimentando en este momento, estos dolores insoportables que se nos imponen, ocurren sobre la base del funcionamiento de un sistema, el principal perpetrador es Erdogan y su régimen fascista islamista/turco, que ha estado maniobrando durante 20 años. Erdogan, quien mantiene este sistema de opresión y explotación, quien lidera su continuidad y está en la cima del sistema, es el principal culpable. Y esta verdad no se limita solo a este terremoto. Erdogan es el principal culpable de la sangrienta represión de la nación kurda, de la transformación del país en el paraíso de los proveedores del capitalismo mundial, de que se les chupe la sangre a millones de personas en condiciones de intensa explotación y opresión, de la muerte de cientos de personas en su trabajo cada año, y de cientos de dolores que se suman a esta lista. Porque Erdogan es el defensor más fuerte y despiadado de este sistema y su actual régimen.

Por otro lado, la “oposición” dentro de las clases dominantes de este país, que critica al régimen de Erdogan y está en cierto incómoda con él, no quiere concentrarse en cómo funciona el sistema y a lo que conduce. Sostienen que el capitalismo es el mejor sistema para la humanidad y que su forma de gobierno es la “democracia”. Sostienen que el poder puede ser “controlado” por el pueblo a través de diversos medios —el parlamento, un poder judicial independiente, organizaciones no gubernamentales, etc.— para que no se “corrompa”. Pero la cruda verdad es que no se puede “controlar” el funcionamiento básico del sistema capitalista. En el sistema capitalista, las empresas capitalistas compiten “libre” y constantemente entre sí y, si no crecen, son engullidas por otros grandes empresarios. Como dijera Marx, “este orden está dominado por el desorden”. En definitiva, las clases “opositoras” de este país, que critican a Erdogan y, sí, en un nivel u otro, se sienten incómodas con él y los valores que representa, son candidatas a manejar el MISMO MOLINO para triturar a las personas mediante la explotación y la opresión. Aunque la forma y el método —régimen— con el que quieren hacerlo sean diferentes.

Erdogan declaró un estado de emergencia en el país por tres meses. Luego lanzó sus consabidas amenazas. Dijo que llevaban las cuentas y que pasarían factura. Este régimen y su líder solo exigen rendición de cuentas y atacan siempre amparados en su “victimización”. Dicen ser “víctimas” cuando miles de personas han muerto y miles más han quedado enterradas bajo los escombros. Con la misma expresión revanchista y vengativa, señala con el dedo y dice “lo que sea necesario se hará”. Pero, ¿qué está haciendo? Miles de personas bajo las ruinas de los edificios aún no han recibido ayuda, la maquinaria necesaria no está disponible para remover los escombros y la gente está luchando por sus propios medios. Las ciudades afectadas por el terremoto quedan a oscuras por la noche y el trabajo, si es que lo hay, se detiene. Decenas de miles de personas luchan contra el frío y al hambre, y aquellas que quieren conseguir artículos de primera necesidad en las tiendas cerradas son tratadas como “saqueadores”. Miles de médicos voluntarios esperan impotentes ante la falta de insumos médicos. Erdogan, en cambio, detiene la bolsa de valores por precaución, sus ministros se jactan de que no se ha interrumpido la producción, no llama al alcalde de Hatay porque no es del [partido gobernante] AKP, detiene a periodistas, a través de la prensa servil pinta la imagen del Estado “que llega a todas partes”, moviliza todas las herramientas represivas del Estado para evitar que su imagen se vea dañada de cara a las próximas elecciones, si es que se realizan. Erdogan amenaza y, contrariamente a lo que se dice, ¡en realidad está “haciendo su trabajo”! No se abstiene de demostrar que el Estado es un instrumento de opresión de la clase dominante, incluso en condiciones de desastre.

Miles de vidas están bajo los escombros, miles están heridas esperando ayuda y cientos de miles de personas luchan por sobrevivir permaneciendo en las calles bajo el invierno. Como revolucionarios debemos cumplir con esta responsabilidad urgente y movilizarnos para que puedan sobrevivir y salvar más vidas. En tales condiciones, ¡incluso una hora es crítica! Otra verdad fundamental es que otro mundo es posible en el que ni la humanidad ni ningún otro ser vivo experimente un sufrimiento tan innecesario. Esto solo puede hacerse realidad con una verdadera REVOLUCIÓN, erradicando este sistema y avanzando hacia el comunismo en todo el mundo. Tal mundo es posible, necesario y deseable. Si quieren limpiar el mundo de todo este lío, contáctanos. Conviértanse, como nosotros, en los más firmes seguidores del nuevo comunismo, del cual Bob Avakian es arquitecto y líder. Esta es la única verdad fundamental y crucial para lograr la salvación de la humanidad.

Como dijo Bob Avakian:

Tenemos dos opciones: vivir con todo esto y condenar a las generaciones del futuro a lo mismo o a cosas peores si es que de plano tengan futuro, o ¡hacer la revolución!